viernes, 15 de enero de 2010

Críticas al cambio climático

El cambio climático ha ido consolidandose como la mejor explicación científica de los últimos 30 años. Además tanto los medios de comunicación como los políticos, han tomando el cambio climático como bandera y achacan al proceso muchas modificaciones ambientales, reales o imaginarias.
El clima puede definirse como el conjunto de estados atmosféricos propios de una determinada región geográfica y de una época concreta. Dado que el clima varía a lo largo de grandes periodos de tiempo, se toman como valores propios de un clima, los promedios registrados en ese período, además de mantenerse especial atención a los valores extremos registrados en el mismo. Por ello, no puede hablarse de que “el clima está cambiando”, al referirse simplemente a valores registrados actualmente o en una escala temporal pequeña. Al hablarse de clima ha de tomarse un marco de referencia temporal de suficiente amplitud, en el que se tienen en cuenta las variaciones periódicas y las irregulares que en el mismo se producen en el espacio geográfico estudiado, ya sea una región o el planeta entero.
Lo conocido como “calentamiento global”, no conoce una definición operativa práctica, relacionándose de manera poco adecuada con el concepto de cambio climático. En general, se considera que el calentamiento global supondría un aumento de las temperaturas medias del planeta en un período de tiempo, pero no se ha definido claramente ni el período ni su relación con otros parámetros medios, como los valores de precipitación, puesto que para hablar de cambio climático propiamente dicho, tendría que constatarse una variación en las medias de más de uno de los parámetros comparando varias series climatológicas treintenales.

Críticas sobre el cambio climático.

El texto expuesto a continuación, son trozos elegidos de un artículo de Luis Alfonso Gámez:

El Katrina, que arrasó Nueva Orleans en 2005, era un síntoma del cambio climático, según puede leerse en muchos sitios de internet, porque “el calentamiento del planeta favorece tormentas tropicales cada vez más intensas y frecuentes”. Hace unos meses, hubo inundaciones en España, y en los informativos se achacaron al cambio climático. Ahora, en un invierno realmente raro desde el punto de vista meteorológico, vuelve a hablarse del cambio climático. El cambio climático se ha convertido en el perfecto comodín para justificarlo todo, incluido el fuerte temporal que nos ha visitado y esas temperaturas que han bajando y nos han obligado a sacar la bufanda, el abrigo y los guantes del armario.

El sentido común lo ponía Manuel Toharia en una columna en la que advertía de la confusión entre el tiempo y el clima, de que sólo, “si cambian los promedios en el futuro, porque estas cosas [un enero cálido y seco] se repitan con mayor frecuencia que en el pasado, entonces sí podremos referirinos a un cambio climático. A ese cambio climático aluden los científicos cuando lo predicen para finales del siglo XXI. No a que el año 2006 haya sido 1,3 grados más caluroso que la media… ¿Qué media? ¿De dónde sale el dato? ¿Con qué media se compara, con la temperatura media del siglo XX o con qué?”, se preguntaba el meteorólogo antes de recordar lo fluctuante de las temperaturas medias a lo largo de la pasada centuria y que, cuando los vikingos descubrieron Groenlandia, era una tierra verde, como su nombre indica.

No sé ustedes, pero yo he oído que el tiempo está loco desde que era niño. Así se justificaba hasta hace poco un verano lluvioso y más frío que lo habitual, un otoño veraniego o cualquier fenómeno meteorológico inusual. Ahora todo lo explica el cambio climático, culpable de la tragedia de Nueva Orleans, de que no llueva, de que haya inundaciones, de que haya temperaturas suaves, de que sean extremas…